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TOXICOLOGIA

Dr. Miguel Angel Montoya Cabrera (*)

NEUROLÉPTICOS Y FÁRMACOS AFINES 

También conocidos como tranquilizantes mayores o antipsicóticos; existen cinco categorías de estos medicamentos y un grupo afín: fenotiazinas, tioxantenos, butirofenonas, indoles y dibenzoxapinas; el grupo afín son los derivados benzamídicos. En los niños la mayor parte de las intoxicaciones ocurren cuando estos fármacos se indican como antieméticos y mucho menos cuando se emplean como antipsicóticos. En cuanto a los grupos de medicamentos más involucrados, se ha observado un comportamiento cambiante. Así, hace una década eran las fenotiacinas las principales responsables, hoy en día predominan la metoclopramida (derivado benzamídico) y el haloperidol (butirofenona).
Todos estos medicamentos son depresores del sistema nervioso en distinto grado; además bloquean los receptores dopaminérgicos del cerebro y de los ganglios basales, lo que incrementa los efectos colinérgicos. 
La toxicidad se manifiesta en el sistema nervioso central, en el autónomo y en el extrapiramidal; hay además manifestaciones extraneurológicas. 
El diagnóstico es eminentemente clínico ya que pocos laboratorios tienen la metodología para cuantificar al numeroso grupo de estos agentes. 
El tratamiento es con apoyo vital en los casos graves. Si la ingestión fue reciente es útil el lavado gástrico; aún no se tiene experiencia en relación a la diálisis gastrointestinal. Dado su elevado volumen de distribución otros procedimientos dialíticos o la diuresis forzada no son de utilidad. La administración de una dosis de difenhidramina endovenosa, seguida por la vía bucal durante 72 horas, es el tratamiento antidotal más efectivo de esta intoxicación. 
Por separado se hace mención a una complicación rara, pero muy grave, en pacientes expuestos a estos medicamentos: el síndrome neuroléptico maligno o de hiperpirexia maligna. Se desarrolla en un periodo de 24 a 72 horas, afecta a 1% de los pacientes y tiene una mortalidad de 20%. Se caracteriza por hipertermia superior a 42° C, delirio, diaforesis, taquicardia e incontinencia urinaria. Puede ocurrir rabdomiolisis, mioglobinuria, insuficiencia renal, colapso circulatorio, disrritmias cardiacas y tromboembolismo. 
Además de las medidas de apoyo vital, se debe enfriar al paciente por medios físicos y mantener un aporte de líquidos que permita una diuresis adecuada. 
Se sospecha que el origen del síndrome es por depleción de dopamina dentro del sistema nervioso central. Con base en esta sospecha se han empleado con buenos resultados la bromocriptina (2.5 mg cada12 horas, aumentando hasta 5 mg cada 8 horas, VO) y el dantroleno (1 mg/kg, cada 6 horas, VO o IV), debiendo mantener el tratamiento por lo mínimo durante dos semanas. 

CARDIOVASCULARES 

Digoxina 
La digoxina, alcaloide de la Digitalis lanata, es el medicamento cardiovascular más utilizado en el mundo y por lo mismo el que causa el mayor número de intoxicaciones. En los EUA, en el año de 1990 se informaron de 2000 intoxicaciones y 16 muertes por este medicamento. El factor de riesgo más importante es el estrecho margen que existe entre las concentraciones plasmáticas terapéuticas (0.8-2.0 ng/ml), y las tóxicas (a partir de 2.0 ng/ml). La digoxina se biotransforma en el hígado y en el intestino, dando lugar a metabolitos activos que en conjunto están sujetos a circulación enterohepática. En su mayoría las intoxicaciones agudas por digoxina son yatrogénicas y sus manifestaciones clínicas pueden ser extracardiacas y cardiacas. 
Manifestaciones extracardiacas. Incluyen a la cefalea, fatiga, náuseas, vómitos, diarrea, visión borrosa, cromatopsia (visión de color amarillo), alteraciones hidroelectrolíticas y depresión neurológica. Con mucho el vómito y la diarrea son las primeras manifestaciones de la intoxicación y las que deben alertar al pediatra frente a un niño al que se administra digoxina. 
Manifestaciones cardiacas. Las más frecuentes son bradicardia, hipotensión arterial, trastornos del ritmo y de la conducción: bloqueos AV y SA, bradicardia sinusal, desnivel ST, fibrilación ventricular y otros. 
El tratamiento se lleva a cabo con medidas sintomáticas y de apoyo. Basados en su biotransformación, la diálisis gastrointestinal resulta particularmente útil aún cuando la digoxina se hubiese administrado por vía endovenosa. 
En un trabajo reciente, cinco lactantes intoxicados con digoxina presentaron cifras promediadas de 5.4 ng/ml al inicio de la diálisis y de 1.7 ng/ml a las 24 horas del procedimiento con un descenso de casi 70%. 
Coincidentemente disminuyó la vida media de eliminación y los pacientes mostraron mejoría clínica. 

MEDICAMENTOS MISCELÁNEOS 

Medicamentos que pueden causar la muerte en menores de dos años de edad al ingerirse en dosis bajas 
En niños menores de dos años, su conducta exploratoria los lleva a exponerse a múltiples medicamentos que se encuentran al alcance de su mano en el hogar. Algunos de ellos son capaces de causarles intoxicaciones graves e incluso mortales, con cantidades tan bajas como las correspondientes a una cucharadita (5ml), o una o dos tabletas o cápsulas. 

Medicamentos tópicos para las molestias del brote dental 
Es una costumbre arraigada la aplicación tópica de medicamentos como la lidocaina para suprimir las molestias del brote dental en los lactantes. Este anestésico local además se indica en casos de estomatitis herpética y herpangina. 
Su absorción a través de la mucosa bucal evita su paso por el hígado, lo que le permite alcanzar concentraciones elevadas en la circulación general, hasta 35% de la dosis administrada. Esto da lugar a efectos tóxicos nerviosos y cardiovasculares: irritabilidad, llanto continuo, rechazo del alimento y convulsiones; bradicardia, hipotensión y falla cardiaca. Como alternativa se emplea benzocaína, que no causa los efectos de la lidocaina, pero en lactantes genéticamente predispuestos produce metahemoglobinemia manifestada por cianosis que no mejora con la administración de oxígeno, fatiga, debilidad y taquicardia. Esta complicación se corrige rápidamente con la administración de azul de metileno a la dosis de 1 mg/kg/dosis, IV. 

Hipoglucemiantes orales 
La mayor parte de estas intoxicaciones ocurren en menores de dos años que ingirieron estos medicamentos casi siempre en visitas a casas de sus familiares. Algunos de los nuevos hipoglucemiantes son capaces de inducir hipoglucemia significante después de la ingestión de una sola tableta. Un hecho importante de recordar es que la hipoglucemia puede no presentarse sino transcurridas 16-24 horas, lo que obliga a mantener en observación a estos pacientes por un mínimo de 24 horas, con frecuentes determinaciones de glucosa sérica. 
En sobredosis la hipoglucemia puede ser difícil de corregir. La descontaminación incluye lavado gástrico y la diálisis con carbón activado, ya que estos compuestos tienen circulación enterohepática. En el caso particular de la clorpropamida su excreción se incrementa con la diuresis alcalina. 
En pacientes sintomáticos hay que administrar soluciones hipertónicas de glucosa (10-20%), lo que en general mantiene la euglucemia. 
Eventualmente se tienen que emplear fármacos como el diazóxido (3-5 mg/kg, IV muy lento), el glucagon o corticosteroides

 

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Actualizada: Lunes, 02 de Agosto de 2004
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