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TOXICOLOGIA

Dr. Miguel Angel Montoya Cabrera (*)

MEDICAMENTOS EMPLEADOS EN EL TRATAMIENTO DE INFECCIONES RESPIRATORIAS AGUDAS 
Existe un número considerable de medicamentos utilizados para el tratamiento sintomático del resfriado común y algunas infecciones virales respiratorias. En general son mezclas de antihistamínicos, simpaticomiméticos y algunos mucolíticos. 

Antihistamínicos 
Son antagonistas de los receptores H1 de la histamina y se clasifican en antagonistas de primera y segunda generación. Los de primera generación causan sedación, en tanto que los de segunda generación, al no atravesar la barrera hematoencefálica, no causan sedación. Los medicamentos señalados emplean indistintamente unos u otros. De los primeros podemos señalar como ejemplos la clorfeniramina, la difenhidramina y la hidroxizina; de la segunda generación los más representativos son el astemizol y la perfenadina. Todos son biotransformados en el hígado dando lugar a metabolitos activos. 
La toxicidad de los de primera generación se caracteriza por somnolencia, reacciones lentas, estimulación del apetito y manifestaciones anticolinérgicas: mucosas secas, retención urinaria, taquicardia y rubor. En sobredosis puede ocurrir coma, convulsiones, distonías, psicosis o alucinaciones. Ocasionalmente hay arritmias cardiacas y prolongación del intervalo QT. 
En niños pequeños puede haber un efecto paradójico de neuroestimulación mas que de sedación. 
Los de segunda generación prácticamente no causan efectos sobre el sistema nervioso, excepto insomnio cuando se combinan con simpaticomiméticos. Las sobredosis accidentales de astemizol, causan trastornos graves del ritmo cardiaco como arritmia ventricular y prolongación del intervalo QT. El uso de propranolol o isoprenalina está indicado para revertir este efecto; en algunos casos ha sido necesaria la cardioversión. Simultáneamente se debe iniciar la diálisis con carbón activado. 

Simpaticomiméticos 
Son medicamentos agonistas alfa y beta-adrenérgicos muy potentes; entre ellos incluyen la fenilpropanolamina, la fenilefrina, la efedrina, la pseudoefedrina, la epinefrina, la norepinefrina y las mismas anfetaminas. Un subgrupo lo constituyen la nafazolina, la oximetazolina y tetrahidrozolina. Un efecto secundario común de estos fármacos es que originan vasoconstricción y sequedad de las mucosas lo que ha motivado su uso como "descongestionantes" sistémicos y locales. Todos ellos producen efectos adversos aún administrados a las dosis terapéuticas, resultado de neuroestimulación y vasoconstricción. Se pondrán algunos ejemplos representativos. 

Fenilpropanolamina 
Es un agonista alfa-adrenérgico y base de múltiples medicamentos "antigripales" de uso común. 
Sus efectos son similares a las anfetaminas, aunque en general de menor intensidad. A dosis terapéuticas causa inquietud, irritabilidad, rechazo del alimento e insomnio. Las sobredosis se manifiestan por hipertensión arterial, bajo gasto cardiaco, arritmias con predominio de bradicardia (cuando se combina con antihistamínicos causa taquicardia). Hay ansiedad, agitación, conducta psicótica, alucinaciones y convulsiones. La encefalopatía hipertensiva puede causar hemorragia cerebral y ésta puede ser la causa de la muerte. Otras complicaciones pueden ser infartos cerebrales y cardiomiopatía con disrritmia ventricular y edema pulmonar.

Efedrina y pseudoefedrina 
Son agonistas alfa y beta-adrenérgicos por lo que además de "descongestivos" nasales se indican como broncodilatadores. Su administración en niños produce alucinaciones visuales, irritabilidad, trastornos de la conducta y terrores nocturnos. 
En sobredosis se agrega diaforesis, cefalea, hipertensión arterial, conducta psicótica y convulsiones. Como en el caso de la fenilpropanolamina, la muerte suele ser secundaria a hemorragia cerebral.

Nafazolina, oximetazolina, tetrahidrozolina 
Imiadazolinas con propiedades alfa-adrenérgicas, empleadas como vasoconstrictores tópicos, por lo que son ingredientes comunes de las gotas descongestivas nasales y oftálmicas; no obstante, pueden causar además efectos sistémicos. 
Las manifestaciones comunes de toxicidad son: psicosis, alucinaciones, sedación o agitación, y convulsiones. Se ha informado de oclusión de la arteria de la retina después del uso de gotas oftálmicas y de bradicardia e hipotensión. 
Es importante mencionar que la nafazolina (como el metilfenidato) se usa para preparar cocaína ilícita. 
El tratamiento de estas intoxicaciones puede requerir descontaminación local ocular; no se recomienda la nasal porque puede causar estimulación vagal. Simultáneamente debe iniciarse la diálisis gastrointestinal con carbón activado (no obstante su aplicación local, dado el efecto sistémico con presencia de metabolitos activos, en circulación enterohepática). La hipertensión arterial y taquicardia requieren tratamiento con propranolol a las dosis de 10-20 µg/kg, IV; las manifestaciones neurológicas con diazepam a la dosis de 0.1-0.3 mg/kg, IV. 

 

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Actualizada: Lunes, 02 de Agosto de 2004
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