por Cecilia Charelli, Fernando
Ferreira y Mónica Pérez
Médicos Hospital Regional Dr. Enrique Vera Barros
El espasmo del sollozo o apnea emotiva (AE) es un cuadro recurrente
de niños habitualmente menores de 5 años y que se presenta ante
situaciones que provocan enfado, dolor o frustración en las cuáles
el llanto culmina con una espiración seguida de apnea con cianosis y
eventualmente hipotonía con pérdida de conciencia e incluso
raramente convulsiones. Se trata de un episodio involuntario que
puede llegar a tener varias crisis en el año. Aunque generalmente
son inocuos por sus características provocan gran ansiedad en los
padres. El diagnóstico se hace en base a la historia clínica y
características del episodio aunque conviene tener presente la
posibilidad de convulsiones.
Los espasmos del sollozo (ES) son episodios dramáticos,
involuntarios que ocurren en niños sanos, aterrorizan a los padres y
preocupan a los médicos. Debido a que pueden confundirse con eventos
severos o eventos de amenaza para la vida, estos episodios requieren
una evaluación cuidadosa.
Entender las características del espasmo del sollozo y como
diferenciarlo de cuadros graves, puede ayudar al pediatra a
tranquilizar a los padres para que puedan manejarse mejor en estos
episodios alarmantes pero benignos.
Generalidades
"Breath-holding spells" es el término con que los sajones llaman a
los "espasmos del sollozo". Podría traducirse como "pausas
respiratorias voluntarias" El término en idioma inglés lleva a
pensar en la imagen de un lactante terco interrumpiéndo por propia
voluntad su respiración hasta conseguir lo que está pidiendo. Sin
embargo, la realidad es bastante diferente.
Los episodios típicos de (ES) comienzan cuando el niño es
fastidiado, molestado o disgustado, o bien asustado, o bien sufre un
traumatismo o herida menor, y comienza entonces a llorar. El llanto
puede ser breve o prolongado, pero típicamente, luego de unos
segundos de llanto, el niño se queda en silencio y en apnea, en una
espiración silenciosa.
Este estadío es seguido rápidamente por un dramático cambio en la
coloración de la piel. Esta se vuelve cianótica o pálida o bien
adquiere una apariencia mixta.
En el (ES) simple el evento se resuelve sin que se presente un
síncope o un cambio postural.
Sin embargo, en el (ES) severo, se produce a continuación una
pérdida del conocimiento y una disminución en el tono postural.
Por lo general el niño se cae y ocasionalmente se observan unas
pocas convulsiones mioclónicas. En algunos casos, después de la
caída o en lugar de la misma se observa un breve período de
hipertonía muscular u opistótonos.
El episodio completo que dura desde algunos segundos a más de un
minuto, puede terminar con una inspiración súbita y profunda o bien
con la reaparición de la respiración normal.
En los (ES) especialmente, el niño puede quedar somnoliento durante
unos pocos momentos, antes de recuperarse completamente y retornar a
sus actividades normales.
El (ES) es muy frecuente en la practica pediátrica. Se afirma a
veces que este trastorno es una forma ampliada del desmayo y la
perdida del aliento que interrumpe en el grito. En numerosos niños;
no es comicial ni espasmofilico, y suele evolucionar entre el
segundo semestre y el final del segundo año.
Aunque este Síndrome ya era conocido desde hace siglos, puesto que
la primera descripción habría sido hecha por Culperer en 1616,
empieza aparecer en las publicaciones pediátricas del siglo XIX (Rilliet
y Bathez 1843, Meigs 1848) y se define con mas precisión a los
trabajos de Hutinel, Marfan y Comby ; este último escribe : "Algunos
llegan incluso a la apnea y a la pérdida del conocimiento; otros
tienen verdaderos ataques de espasmo de la glotis , o de tetania, o
mas a menudo convulsiones generalizadas" (citada por S. Thieffry)
En Alemania, en 1904, Neurman e Hibrahin describieron la enfermedad,
Hibrahin volvió sobre ella en 1911, denominándola convulsiones
afectivas respiratorias . En 1932, R Debre propuso el termino
"espasmo del sollozo" que destaca la circunstancia esencial en que
aparece el trastorno.
Los trabajos neurofisiológicos mas importantes corresponden a H. E y
Gastaut, C. Lombrosos y otros quienes definen dos formas clínicas
con sus correlatos fisiopatologicos, la forma cianótica y la forma
pálida.
Factores epidemiológicos
La incidencia del (ES) es de aproximadamente 4.6% de la población
infantil. Puede ocurrir desde el período neonatal y su mayor
incidencia de primera aparición es entre los siete y los doce meses
de edad. Generalmente tienden a desaparecer espontáneamente
alrededor de los 4 años de edad y es muy raro observarlos después de
los 6 años.
Los (ES) son un problema pediátrico muy común. Los (ES) simples se
presentan en el 27% o más de los niños sanos y los severos en el
4,6% (1,2).
En la mayoría de los niños con (ES), los episodios comienzan antes
de los 12 meses, aunque algunos niños comienzan a experimentarlas a
una edad tan temprana como los 2 meses de vida.
Por lo general los (ES) cianóticos comienzan entre el período
neonatal y los 16 meses de edad.
Los (ES) pálidos comienzan más tardíamente, entre los 12 y 24 meses.
A los 24 meses de edad, casi todos los niños con (ES) ya tuvieron su
primer episodio.
En el estudio de Livingston, de 384 niños, la edad media de comienzo
fue 12 meses (rango 3 meses a 4 años).
Los episodios pueden ocurrir tan frecuentemente como varias veces
por día o bien una vez por año.
Por lo común, los pacientes tienen varios episodios por semana, con
un rango entre uno por día y uno por mes. La mayor frecuencia de
eventos se ve en el segundo año de vida. A los 4 años de edad, se
resuelve espontáneamente casi el 50% de los casos de (ES); hacia los
6 años, el 90% y a los 7 u 8 años el 100% .
Fisiopatología
El espasmo del sollozo representa una interrelación entre el control
respiratorio del sistema nervioso central, el sistema nervioso
autónomo y el Cardiopulmonar. En los episodios pálidos, tiene mayor
implicancia el aspecto cardíaco que el vagal. La fisiopatología de
los episodios cianóticos es más dificultosa de explicar, pero el
factor principal parece ser la hiperventilación seguida de la
maniobra de Valsalva que reduciría el retorno venoso disminuyendo el
flujo sanguíneo cerebral.
El espasmo del sollozo puede ser causado por una disfunción
autonómica; se ha observado en niños con episodios pálidos, la caída
de la presión sistólica. Pacientes con episodios cianóticos tienen
aumento significativo de la frecuencia cardíaca cuando pasan de
posición horizontal a estar de pie y un descenso de la presión
diastólica.
Si bien la fisiopatología del (ES) no está del todo aclarada se sabe
que hay niños que responden a ciertos estímulos en forma negativa,
siendo clara la naturaleza involuntaria de estos episodios.
Deficiencia de hierro y espasmo del
sollozo
La contribución de la anemia en el
(ES) es controvertida.
En 1963 se encontró primero que pacientes con (ES) severo tenían
baja concentración de hemoglobina que otros niños control, luego se
vio que en niños tratados por su anemia el número de episodios
descendió.
También se hicieron especulaciones como que niños con anemia tenían
menor oxigenación cerebral por lo que eran más susceptibles a
presentar (ES), que otro niños que no eran anémicos. Otra
explicación se basa en la importancia del hierro para el metabolismo
de las catecolaminas y la actividad neurotransmisora.
Explicaciones posibles
Durante muchos años se pensó que los (ES) se originaban en problemas
emocionales o de conducta, por la razón que se presentaban en
situaciones de angustia, agitación y frustración.
En el pasado, se describía a estos niños como caprichosos,
desobedientes o agresivos. Sin embargo, en el año 1993, Di Mario y
Burleson no encontraron diferencias entre los perfiles de conducta
de los niños con y sin (ES). En cambio, se han propuestos diferentes
mecanismos fisiológicos.
En algunos niños con (ES), especialmente el tipo pálido, un estímulo
nocivo puede llevar a una inhibición cardíaca mediada desde del
sistema nervioso central (SNC) a través del nervio vago. Esto, a su
vez, puede inducir bradicardia o una breve asistolia y una pausa
respiratoria subsecuente. Este mecanismo se ha demostrado en
pacientes a los cuales se les realiza compresión ocular . En niños
con el (ES) de tipo cianótico, cerca del 25% tiene una reacción
positiva a la compresión ocular; mientras que en los (ES) pálidos
reaccionan positivamente en un 61% a 78% .
De forma similar, los episodios cianóticos pueden ser causados por
inhibición central de los movimientos respiratorios, también
mediados por el nervio vago . En ambas situaciones, se presenta
hipoxia cerebral. En otros pacientes, el problema puede ser
genético, resultando en una desregulación generalizada del sistema
nervioso autónomo.
Algunos autores han estudiado el rol de la sensibilidad del SNC a la
hipoxia y la hipercapnia, como también las anormalidades en los
reflejos pulmonares y en la mecánica pulmonar .
Descripción clínica.
El trastorno aparece en niños sanos cuyo crecimiento es normal y
tiene un desarrollo general e intelectual optimo.
La primera crisis se produce con mayor frecuencia entre los 6 y los
8 meses; pero de acuerdo con Lombrosos, puede aparecer en un periodo
muy precoz, en la primera semana de vida o inmediatamente después
del parto.
Es raro, pero no imposible, que comience en un periodo tardío,
cuando el niño tiene mas de 2 años.
La forma azul y la forma pálida
La forma mas frecuente
es la cianótica o azul que responde a la descripción clásica . el
niño comienza a sollozar ruidosamente cuando los contrarían o siente
un dolor, cuando lo reprenden o tropieza con una negativa que
suscita su cólera.
La respiración se hace cada vez mas rápida y el tórax se bloquea en
inspiración forzada y en apnea después de una ultima sacudida con
estridor.
La apnea se prolonga, contrariamente a los que ocurre en el desmayo
común. Surge una cianosis que enseguida se intensifica y extiende;
el niño pierde la conciencia y cae flojamente, como un muñeco de
trapo .
En algunos casos, hay revulsión de los globos oculares. El ataque
culmina a veces en una convulsión generalmente tónica, con sacudidas
clónicas eventuales, puede haber, o no, incontinencia de orina. La
pausa respiratoria dura algunos segundos , o un minuto en la forma
mas grave. Los fenómenos convulsivos son menos frecuentes en la
forma azul que en la pálida.
La forma pálida representa, según Lombroso , el 19 % de los casos, y
sus factor desencadenante es muy diferente suele ser un dolor
provocado, por ejemplo, por un traumatismo, sobre todo un golpe en
la cabeza, o una emoción - el miedo - , en general, se trata de una
circunstancia inesperada y desagradable. En forma casi inmediata, o
después de emitir un giro corto y apenas esbozado, el niño
empalidece y cae en estado de sincope. La convulsión, que aparece
con frecuencia, se produce casi enseguida y ocurre en hipertonía o,
a menudo, en epistotonos.
A esto pueden añadirse algunas sacudidas clónicas.
Debido a la corta duración de los fenómenos prodrómicos, la perdida
de la conciencia y la convulsión ocupan el primer plano.
En otros casos, el estado de sincope se acompañan de hipotonía.
Existen por ultimo, crisis mixtas difíciles de clasificar, en las
que se suceden las formas azul y pálida.
Sea cual fuere la forma clínica que adopte, la crisis siempre dura
algunos segundos o un minuto. El niño recupera rápidamente la
conciencia y parece estar un poco abatido; en ciertos casos se
duerme después de la crisis. Cuando reanuda su actividad, no
recuerda aparentemente la contrariedad que desencadeno aquella. En
algunas oportunidades comienza a llorar, pero la crisis no se
repite.
El ritmo de las crisis es variable; algunos aparecen en forma muy
episódica, otras son cotidianas o se repiten varias veces al día.
Es bastante frecuente que se produzcan en condiciones
desencadenantes similares, incluso idénticas.
Los espasmos del sollozo pueden clasificarse en dos tipos:
Espasmo del Sollozo Pálido y Espasmo del Sollozo Cianótico
En la infancia o inicio de la adolescencia puede el niño presentar
migrañas o síncopes IDEM
Menos frecuente que el cianótico Más frecuente que el pálido.
Aparece luego de una situación sorprendente de temor o traumatismo
leve desencadenado por una frustración o rabieta que hace llorar al
niño (por eso es más frecuente)
El niño casi no alcanza a llorar presentando pérdida de conocimiento
con palidez y pérdida del tono muscular (a veces pueden presentar
hipertonía y espasmos de los miembros). El niño presenta llanto
seguido de coloración azulada de piel y mucosas pudiendo llegar a la
pérdida de conocimiento y convulsiones.
Puede coexistir con el (ES). Cianótico en el niño Puede coexistir
con (ES) Pálido en el mismo niño.
Comienza hacia el 6to mes de vida (hay niños que al primer mes de
vida lo presentan IDEM
Tiende a desaparecer al 3er año de vida Tiende a desaparecer al 3er
año de vida
Se ve en niños con traumatismos leves en la región occipital Origen
distinto con respecto al pálido pero con similar pronóstico.
Diagnóstico diferencial
El diagnóstico diferencial de los (ES) suele ser dificultoso debido
a que varias condiciones amenazantes para la vida pueden presentarse
de forma similar. Por esta razón, la evaluación de los episodios de
(ES) requiere considerar y eliminar todos estos trastornos.
La primera entidad a descartar son las convulsiones, debido a que
los (ES) puede ser muy similares, particularmente cuando se observan
sacudidas mioclónicas.
Igualmente, en los episodios con un cambio hacia una palidez
intensa, o bien, cuando hay una súbita pérdida de la conciencia,
deben considerarse trastornos cardíacos y arritmias (incluyendo
síndrome QT prolongado congénito)
También debe hacerse el diagnóstico diferencial con el síncope
ortostático y las apneas.
Aunque es raro, los (ES) pueden ser secundarias a lesiones del SNC y
malformaciones como un Arnold-Chiari. Los (ES) también pueden
asociarse con trastornos del desarrollo, como síndrome de Rett o
síndrome de Riley-Day, una variante de disautonomía familiar. Sin
embargo, estas raras entidades suelen asociarse con otros hallazgos
y pueden ser descartadas confiablemente en base a la historia
clínica y el examen físico. Por último, se han informado casos
esporádicos de (ES) asociados con trastornos hematológicos,
incluyendo eritroblastopenia transitoria de la infancia o anemia
ferropénica. En casos de anemia por deficiencia de hierro, se ha
visto que los suplementos de este mineral disminuyen de manera
significativa el número de episodios de (ES) .
Diferencias entre el ES severo, convulsiones generalizadas y
trastornos cardíacos.
|
Características |
ES
severo |
Convulsiones |
Cardiopatías |
| Edad de comienzo
|
Lactantes |
Rara vez lactantes
|
Variable
|
| Historia familiar de ES
|
A veces (+) |
No
|
No
|
| Evento precipitante
|
Presente (por lo gral |
Ausente |
Ausente |
| Estado del sueño
|
Siempre despierto
|
Despierto o dormido |
Despierto |
| Palidez o cianosis
|
Siempre |
Variable (después del
síncope) |
Variable |
| Sacudidas mioclónicas
|
Variables escasa
|
Comunes |
Ausentes
|
| Incontinencia
|
Rara |
Común |
Ausente
|
Evaluación.
El punto esencial en la evaluación es llevar a cabo una historia
clínica detallada, con una descripción completa del episodio. Se
debe dar mucha atención a las circunstancias y a la secuencia de
eventos en el momento del evento.
Esta información puede ofrecer pistas diagnósticas importantes. Por
ejemplo, la mayoría de los (ES) están precedidos por agitación y
llanto, a diferencia de las convulsiones, los trastornos cardíacos y
el síncope ortostático que se presentan sin ninguna provocación
emocional. Casi sin excepción, los cambios de coloración en la piel
(cianosis o palidez) se presentan antes de las otras
manifestaciones, tales como síncope o cambios posturales.
El cambio de color asociado a convulsiones, si aparece, tiende a
presentarse luego de la pérdida de conocimiento.
En niños mayores con (ES), un dato adicional importante es la
presencia de incontinencia urinaria, que a menudo ocurre con algunos
tipos de convulsiones pero es muy rara en el (ES) benigno.
También es típico en el (ES) que los padres o cuidadores informen
que los eventos se presentan estando el niño completamente despierto
y alerta. Esto permite diferenciar el (ES) de estados apneicos, que
se asocian por lo general a estados de sueño.
El pediatra debe investigar si el niño se fatiga durante la
alimentación o durante otras actividades físicas o bien presenta
dolor precordial, situaciones que alertan sobre un problema
Cardiopulmonar.
Otro elemento clave en la valoración del paciente es la historia
familiar. Se ha observado que quizá el 20% al 30% de los niños con
(ES) benigno tienen antecedentes de (ES) en la familia durante la
infancia .
Es posible en algunos casos detectar un patrón hereditario
autosómico dominante en casos de (ES) severo . La historia familiar
de estos niños revela a menudo una incidencia aumentada de síncope
en familiares adultos. Se deben investigar también antecedentes
familiares de trastornos neurológicos y enfermedades cardíacas,
especialmente sobre eventos que ocurrieron en los primeros años de
la vida o se asociaron con muerte súbita.
El examen físico completo debe incluir una valoración de la
apariencia general del niño, comportamiento, crecimiento y
desarrollo. Hay que dedicar particular atención al sistema
cardiovascular, incluyendo una auscultación cuidadosa para detectar
arritmias. También es fundamental un examen neurológico minucioso
para identificar déficit focales.
Un hemograma completo permite identificar trastornos hematológicos y
un electrocardiograma, descartar síndrome del QT prolongado.
Si los hallazgos del examen físico son significativos o bien el
diagnóstico es todavía dudoso, son necesarias evaluaciones
adicionales.
Si hay sospecha de convulsiones o trastornos del SNC, se recomienda
un electroencefalograma y una derivación a un neurólogo pediátrico.
Si se sospecha un problema cardiovascular, puede ser apropiado un
monitoreo continuo con un Holter y la consulta con un cardiólogo
pediatra.
Manejo
Lo más importante es tranquilizar a los padres, asegurándoles que
aunque observar un (ES) provoca un intenso temor, se trata de
eventos benignos y el niño los va a superar con el tiempo. Además se
les debe informar que no hay evidencias de consecuencias severas a
largo plazo, que los pacientes no tienen un riesgo aumentado de
incidencia ni de otros problemas neurológicos.
El único hallazgo significativo en el seguimiento de niños con (ES)
es un leve aumento en la incidencia de síncope en épocas posteriores
de la vida, especialmente en la segunda infancia y en la
adolescencia. El síncope tardío es raro en niños con (ES) de tipo
cianótico, pero ocurre en 17% de los niños con (ES) pálido. Es
fundamental educar a los padres sobre la naturaleza de los (ES) y
aliviar la ansiedad de los mismos. Debido al temor, muchos padres
intentan en vano prevenir todo conflicto o desagrado menor en la
vida del niño.
Estos esfuerzos no son prácticos, muchas veces imposibles y pueden
llevar a los padres a consentir en exceso a los niños o no utilizar
una disciplina apropiada para calmarlos. Pueden aparecer problemas
de conducta.
Si los padres comprenden la naturaleza benigna de este problema,
pueden evitar estos errores y aprender a manejar estos episodios. No
obstante, cuando un niño con (ES) se enoja y comienza a llorar, se
deben hacer esfuerzos razonables para calmarlo. Cuando a pesar de
estas medidas, el episodio ocurre, todo lo que se requiere es
observar al niño y prevenir los traumatismos.
Si existe pérdida del conocimiento, debe colocarse al niño en
decúbito supino lateral para evitar un posible aspiración. Si el
(ES) se presenta cuando el niño está comiendo y un alimento obstruye
la vía oral, deben realizarse maniobras para liberar la vía aérea
superior. No son necesarias otras maniobras de resucitación. Una vez
que el episodio se resuelve, se debe tranquilizar al niño. Sin
embargo, debe evitarse una actitud de atención excesiva hacia el
evento o bien expresar temor delante del niño.
Evolución
La evolución general del espasmo del sollozo es muy variable, y como
ya repetiremos, el medico puede influir mucho en ella.
La primera crisis puede aparecer a edad muy temprana.
En las consultas neurológicas de niño (la experiencia adquirida por
J. Aicardi en el servicio del profesor Thieffry lo confirma) es
sorprendente el numero de niños con espasmo del sollozo rotulados
como epilépticos.
El estudio prospectivo de Lombroso y sus colaboradores, que incluyo
83 casos, determino que el 15% persistiría hasta los 5 años y el 10%
hasta los 6. son raros los niños que continúan sus crisis.
Pronostico y condiciones etiológicas.
El espasmo del sollozo, en cuanto manifestación convulsiva , tiene
un pronostico excelente; no deja secuelas neurológicas.
Por impresionante que sea la crisis, y aun si esta acompañada de
convulsiones intensas, la vida del niño no corre peligro; solo
conocemos un caso fatal, por lo demás controvertible.
La gran mayoría de niños con espasmo del sollozo son intelectuales
normales.
La frecuencia del trastorno, que afecta a niños y niñas por igual,
ha sido calculada de maneras muy diversas. Al parecer, los datos
estadísticos mas confiables fueron dados por Lombroso, quien
descubrió la existencia de espasmo del sollozo en el 4.6% de una
población formada por los hijos de 4.980 madres; estos niños fueron
objetos de un estudio de seguimiento sistemático desde el nacimiento
hasta los 8 años.
La interrupción de un sentimiento doloso.
El espasmo del sollozo aparece como la ruptura brusca de un
sentimiento displacentero.
Cuando enfrenta situaciones penosas, el niño normal tiene reacciones
muy diversas, que varían de un niño a otro y son a menudo bastante
homogéneas en cada uno de ellos.
Uno de los aspectos mas corrientes de esas modalidades reactivas es
la crisis regresiva transitoria, sea que esta adopte una forma
agresiva (rabieta prolongada o fugaz, intensa o leve, etéreo o
autoagresiva, motora o verbal).
Detrás de estas formas de reacción aparece las diversas modalidades
de recuperación, significativas en cierta medida de la personalidad
del niño.
El espasmo del sollozo se caracteriza por una súbita desorganización
según una modalidad somática.
El origen de la rabieta es un obstáculo que se opone a la
realización de un deseo.
Ese obstáculo puede consistir en una frustración generada por una
persona o una circunstancia que impiden realizar determinada
actividad lúdica o de otra índole.
El periodo evolutivo franco del Síndrome suele coincidir con la
frase anal y las adquisiciones concomitantes, sobre todo las
motoras.
En muchos otros casos aparece un conflicto entorno de la higiene y
la marcha, sea cual fuere el tipo de espasmo.
En la forma azul se trata de niños enérgicos y activos (kramer), con
marcada tendencia a reaccionar en forma colérica y opositoras en la
circunstancia mas insignificante.
Son tiránicos y dominadores y son importantes opositores. No es raro
que el espasmo se produzca cuando alguien trata de obligar a comer
al niño.
La forma pálida sigue a una irrupción emocional de índole dolorosa,
ansiosa o fóbica, displacentera y repentina a la vez, que se produce
al comenzar el sollozo; este es interrumpido de inmediato por la
crisis. En general, no son niños activos, estenicos y coléricos,
sino emotivos, miedosos, tímidos, pasivamente dependientes.
El porvenir.
Debemos centrar la atención en el porvenir de estos pacientes.
Los psiquiatras de niño oponen ciertas reservas al optimismo de los
pediatras y los neurólogos.
Según dice Lombroso:
" todos los incidentes pueden matizar la vida de un niño de corta
edad, el espasmo del sollozo es el que favorece mas la eclosión de
trastornos neurológicos"
La crisis afectiva.
El espasmo del sollozo , como su nombre lo indica, caracteriza un
trastorno en la expresividad afectiva. Ahora bien, durante mucho
tiempo los gritos acompañados de lagrima y de agitación son, junto
con la risa, las únicas manifestaciones visibles de las diversas
reacciones afectivas del niño.
Forman parte de los síntomas que caracterizan a periodos limitados
de la infancia o, para ser mas exactos , a ciertos niños en
determinados momentos e su evolución, y que son respuestas a las
condiciones de un ambiente especifico.
De hecho, estas manifestaciones no confieren a un niño el carácter
de enfermo sino de portador de una anomalía.
Asimismo, se trata de un trastorno en el cual la reacción de los
adultos que rodean al niño (en primer lugar la madre) es un
componente integral del Síndrome, que desaparece cuando cambia la
respuesta habitual del medio.
Es, por lo tanto, una manifestación que influye en un grupo, lo cual
determina que sus ramificaciones en el seno de la familia deban ser
consideradas parte integrantes del trastorno.
Los adultos en contacto con un niño con espasmo del sollozo tienden
a presentar una reacción compleja que se estructura en dos niveles.
El primero de ellos evoca la muerte repentina que sobresalta a un
adulto en el paroxismo de la cólera, o incluso al conocer de golpe
una verdad dolorosa. El segundo nivel podría formarse así: este niño
no se da cuenta de lo que hace, y al obrar de este modo corre el
riesgo de morirse. De este segundo nivel se desprende la noción de
un acto prohibido que implica un castigo importante.
Desde la perspectiva de la estructuración del yo, el periodo
infantil durante el cual surge este síntoma es bastante prolongado.
En el primer semestre predomina la unidad madre- hijo y solo se
diferencian algunos mecanismos autónomos, mientras que después del
primer año se establece una estructura psíquica muy organizada ya.
Tratamiento
El tratamiento consiste principalmente en educación a los padres
para manejar dichas situaciones ya que deben saber que es una
patología con desaparición espontánea y sin consecuencias de
trastornos neurológicos a futuro.
No se usa medicación específica para esta patología (salvo estricta
indicación por el especialista y en casos MUY puntuales).
Se deben recurrir a terapias psicológicas para esclarecer causas
dentro de la familia si los episodios de Espasmos del Sollozo se
repiten en el tiempo.
Los niños con Espasmo del sollozo presentan más frecuentemente
problemas de conducta y emocionales, por lo que se recomienda una
buena charla con su pediatra y eventualmente aceptar, en caso de ser
indicado, la consulta psicológica.
Se propone como tratamiento: la extinción y el reforzamiento social,
considerando que la extinción es un procedimiento conductual útil
para decrementear la conducta y tiene un efecto duradero. Si
simplemente suspendemos el reforzamiento que incrementó la conducta
de (ES), así se decrementará su frecuencia; el reforzamiento
positivo por otra parte, es totalmente satisfactorio para fortalecer
conductas que ya ocurren algunas veces y puede combinarse con la
imitación.
Manejo de emergencia del espasmo
del sollozo:
1. Mantener la calma.
2. Retirar los objetos que tenga en la boca.
3. Colocarlo de costado y alejarlo de los objetos con los que se
pueda golpear el niño.
4. No intentar detener el espasmo.
5. En caso de que sea provocado por dolor, de un golpe o caída,
hay que intentar consolarlo.
6. Dejarlo dormir .
Qué se debe evitar:
1. Maniobras de reanimación. Las
medidas de reanimación, como la respiración de boca a boca y el
masaje cardíaco, pueden tener riesgos si las hace alguien
inexperto.
2. Golpear, pellizcar o nalguear a tu hijo. Los golpes no
detienen el espasmo y el niño siente rechazo. Cualquiera de las
opciones anteriores lo único que lograrán es mostrarle cuanto
nos enoja su comportamiento lo cual, nuevamente, reforzaría su
conducta.
3. No lo debe introducir en agua. Por el riesgo de bronco
aspiración y complicaciones pulmonares mayores que el mismo
espasmo.
4. No se debe introducir objetos en su boca. (como un pañuelo),
corre el riesgo de sofocación .
5. Es muy importante no confundir el espasmo del sollozo con
enfermedades convulsivas (epilépticas).
Medicación.
Lo más importante es el apoyo a los padres, la discusión amplia
sobre el problema, la afirmación de su condición benigna, y el
análisis cuidadoso de como manejar al niño, evitando sobreprotegerlo
y evitando la manipulación de los padres de parte del niño.
Aunque algunos pacientes reciben medicación para los (ES), éstas por
lo general no están indicadas. En casos severos con bradicardia
asociada o asistolia, o en pacientes con múltiples episodios, se ha
visto que una dosis de 0,3 mg de atropina por vía oral tres veces al
día es efectiva para prevenir los (ES).
También se han utilizado teofilina por vía oral, escopolamina
transdérmica y marcapasos. Por ultima los anticonvulsivantes no han
demostrado ser útiles en la profilaxis de los (ES) benignos ..
Resumen
Los (ES) son benignos y autolimitados. Sin embargo, requieren una
evaluación cuidadosa con el objeto de excluir problema más serios.
El diagnóstico se establece a partir de una historia clínica
detallada, el examen físico y pocos estudios de laboratorios.
Deben considerarse interconsultas a especialista en algunos casos.
El tratamiento consiste en tranquilizar a los padres e instruirlos
sobre esta condición.
Los cuidados primarios incluyen intentos para calmar el niño,
observación y protección para evitar los traumatismo.
Eso es todo lo que se necesita durante un episodio. Excepto en casos
severos, no está indicada ninguna medicación.
Referencias
- Lombroso CT, Lerman P. Breathholding spells (cyanotic and pallid
infantile syncope). Pediatrics 1967;39(4):563-81
- DiMario FJ Jr. Breath-holding spells in childhood. Am J Dis Child
1992;146(1):125-31
- DiMario FJ Jr, Burleson JA. Behavior profile of children with
severe breath-holding spells. J Pediatr 1993;122(3):488-91
- Gastaut H, Gastaut Y. Electroencephalographic and clinical study
of anoxic convulsions in children: their location within the group
of infantile convulsions and their differentiation from epilepsy.
EEG Clin Neurophysiol 1958;10:607-20
- Anas NG, McBride JT, Boettrich C, et al. Ventilatory
chemosensitivity in subjects with a history of childhood cyanotic
breath-holding spells. Pediatrics 1985;75(1):76-9
- Colina KF, Abelson HT. Resolution of breath-holding spells with
treatment of concomitant anemia. J Pediatr 1995;126(3):395-7
- Daoud AS, Batieha A, al-Sheyyab M, et al. Effectiveness of iron
therapy on breath-holding spells. J Pediatr 1997;130(4):547-50
- DiMario FJ Jr, Sarfarazi M. Family pedigree analysis of children
with severe breath-holding spells. J Pediatr 1997;130(4):647-51
- Emery ES. Status epilepticus secondary to breath-holding and
pallid syncopal spells. Neurology 1990;40(5):859
Cecilia Charelli, Fernando Ferreira y Mónica Pérez (e-mail: ferreyrafernando@arnet.com.ar)
Licenciados en Medicina
La Rioja (ARGENTINA)
|