Miembro de la Confederación Nacional de Pediatría de México, A..C.
y de la Federación Médica de Sonora, A.C.

 
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MANEJO DEL DOLOR EN PEDIATRIA

Dr.Carlos Rodriguez Celaya*  
*Médico Anestesiólogo y Clínica del Dolor
Hospital CIMA Hermosillo

Introducción:
Definición: La Asociación Internacional para el estudio del dolor, define éste como: una sensación desagradable y experiencia emocional asociada con daño actual o potencial al tejido.
La experiencia dolorosa, parece estar formada por tres partes:
Recepción del estimulo doloroso y conducción del impulso por los nervios.
Percepción del dolor en centros superiores (tálamo, corteza cerebral).
Reacciones al dolor: a) física, b) emocional, y c) psicológica.
El dolor es una sensación, un fenómeno subjetivo, que sólo existe cuando es registrado en la conciencia. El dolor vario mucho de acuerdo a cada persona y también puede ser diferente en una misma persona en distinto momento.
No debemos de olvidar que el dolor es el síntoma más frecuente en el niño y en la mayoría de las veces siempre se acompaña de otros síntomas. En el dolor se debe valorar; el modo de iniciación, el cuál puede ser rápido o lento y progresivo y las características propias que son dependientes de la sensibilidad general de cada uno de los niños, así como influirá mucho sitio en donde sé esta originando dicho dolor.
Se dice que el dolor puede clasificarse en tres tipos básicos:
a) Vivo, punzante.
b) Urente o ardoroso.
c) Profundo.
También, es muy importante que pueda precisarse, algunas otras características de dolor:
a) Localización.
b) Irradiación o propagación.
c) Presentación cronológica.
d) Fenómenos que lo atenúan o calman, así como las causas que lo exacerban.
e) Síntomas que lo acompañan.
No olvidemos, que el dolor es un síntoma básico dentro de la semiología médica y en la mayor parte de los casos sirve al médico clínico para orientar un diagnóstico sindromático correcto.  
El dolor es una sensación muy importante para la protección del individuo y quizá también para la sobrevida. Mencionaremos, que es una experiencia fundamentalmente subjetiva y, por lo tanto, de difícil evaluación en el paciente, principalmente en el prematuro y en el recién nacido, que no se expresan en forma verbal.  
Trataremos en este tema, actualizar este síntoma, en una forma teórica y práctica, y tratando de poder contestar una serie de preguntas; que todos nos hacemos:
¿El feto siente dolor?
¿El recién nacido, siente dolor?
Si hay dolor, ¿hay recuerdo?
¿Qué se puede hacer para disminuir el dolor?
¿Se justifica usar analgésicos, en los procedimientos médico-quirúrgicos en pediatría?
¿Qué tipo de analgésicos, analgésicos, sedantes u otros medicamentos en el niño?
El alivio del dolor es uno de los deberes más fundamentales de los médicos y de los demás profesionales de la salud. No cabe la menor duda que el sufrimiento o el dolor es la causa más frecuente que lleva al ser humano a buscar la ayuda del médico.
La mandrágora ya formaba parte de las primeras prescripciones destinadas en la antigüedad a aliviar el dolor. Los egipcios que ya utilizaban esta raíz con este objetivo creían que era un regalo de Ra, su dios del sol. Igualmente, la cocaína originaria del Nuevo Mundo era venerada por lo incas de América del Sur por sus virtudes para calmar el dolor. Sin embargo, en todas las culturas y cualquiera que haya sido la época, la utilización de estas drogas y muchas otras con efectos análogos estaban reservadas a períodos de la vida muy posteriores a los del lactante y el niño.
De manera inexplicable, sólo recientemente se ha empezado a salir de este período sombrío de la medicina moderna en el que se creía, sin ninguna razón, que los lactantes y los niños pequeños eran menos sensibles al dolor que los pacientes de mayor edad. Anand, K.J.S., de la Universidad de Ciencias Médicas de Arkansas, Little Rock, Arkansas, Estados Unidos, presenta una revisión muy detallada de los conocimientos actuales sobre la fisiología del dolor en el lactante y el niño pequeño. En donde se ha señalado los elementos de percepción dolorosa, su integración central, las razones por las que los recién nacidos (RN) podrían tener una sensibilidad aumentada y no disminuida, como se ha puesto durante largo tiempo, la ontogénesis del sistema y las características clínicas.
Hasta fechas recientes, los RN que necesitaban una intervención quirúrgica raramente disponían de los beneficios de una anestesia o de una analgesia postoperatoria. La falta de conocimiento sobre la fisiología del dolor en el curso del período neonatal ha permitido desarrollar el mito de que los lactantes y los niños pequeños no percibían el dolor de la misma manera que los adultos y que la utilización de medicamentos anestésicos o analgésicos los exponían a un cierto número de efectos indeseables o de complicaciones.
Es importante señalar, que no son incluidas discusiones apropiadas sobre el tema de dolor en pediatría y mucho menos en perinatología o neonatología, en los textos tradicionales de estas especialidades, en ningún libro o en ninguna guía
El manejo de dolor en niños ha sido hasta recientemente una área de interés para la práctica de la comunidad médica. Anteriormente el manejo del dolor agudo en niños se llevaba de manera inadecuada, debido a confusiones erróneas en cuanto a la posibilidad de la percepción del dolor por el niño y la interpretación inadecuada de las respuestas fisiológicas y conductuales ante la presencia del dolor.
Una de las causas que dio origen a esta confusión es probablemente la rápida recuperación de los niños ante los eventos traumáticos o quirúrgicos en pocos días, aún cuando el dolor no haya sido bien manejado, igualmente sobreviven y van a casa dando por hecho que el dolor en el paciente es inevitable y forma parte de su enfermedad y tratamiento.
HOY ES ACEPTADO POR RAZONES FISIOLOGICAS, MORALES, HUMANITARIAS Y ETICAS QUE EL DOLOR DEBE SER CONTROLADO DE MANERA SEGURA Y EFECTIVA INDEPENDIENTEMENTE DE SU EDAD, MADUREZ O SEVERIDAD DE LA ENFERMEDAD.
Las técnicas para el control del dolor deberán ser aplicadas ante los estímulos dolorosos, tanto como sea posible. LA ANALGESIA PREVENTIVA, nos ayudará a disminuir los problemas emocionales de miedo y ansiedad, previniendo el fenómeno de ¨windup¨ o sumación temporal (corresponde al aumento progresivo de las respuestas de las neuronas centrales a estímulos idénticos y repetidos, aplicados a baja frecuencia o a fibras C) de sensibilización del sistema nervioso central ante el estímulo nocivo, disminuyendo la liberación de los mediadores del dolor y la respuesta al stress, esto se hace evidente por la disminución de los requerimientos analgésicos y anestésicos intra operatorios.
Las experiencias dolorosas se asocian a acontecimientos ampliamente distribuidos y eminentemente variable que tiene lugar en el sistema nervioso periférico y central. Esta muy bien estudiado, que los cambios fisiológicos provocados por el dolor dependen de sus características, en donde deben de estar incluidas: intensidad, duración, aspecto tónico o fásico, carácter agudo, repetitivo o crónico, origen visceral o somático y efectos a largo plazo; se debe tomar en cuanta también su contexto: estado de vigilia-sueño, actividades asociadas: momento del día, condiciones meteorológicas, tareas posteriores, acontecimientos precedentes, medio ambiente o condiciones de supervivencia y también deben de tomarse en cuenta, las características de cada paciente: edad, raza, sexo, desarrollo congnocitivo, contexto cultural, características psicológicas, enfermedad, experiencias anteriores sobre el dolor, contexto emocional y su interpretación del dolor.
Se ha señalado también que existe una integración central del dolor, en donde existen tres componentes que caracterizan la experiencia del dolor: 1. Un componente sensorial-discriminador, que precisa los estímulos dolorosos en términos de intensidad, localización y duración; 2. Un componente emocional y de motivación, que va asociado a los comportamientos complejos, a la respuesta emocional, como son ansiedad o depresión y a una “necesidad” de limitar la duración e intensidad de la estimulación dolorosa; y 3. Un componente cognitivo, que permite interpretar y relacionar la experiencia dolorosa con su contexto ambiental, biológico y psicosocial, y compararla con experiencias anteriores similares.
EVALUACION DEL DOLOR EN NIÑOS.
Introducción:
Iniciaremos mencionando que: debemos de tomar la temperatura a un niño cuando creemos que tiene fiebre. Para hacer una valoración adecuada del peso del niño y clasificarlo con relación a su peso y decir que no es obeso, lo pesamos y medimos. Para dar un manejo adecuado de insulina a un niño diabético, primero determinaremos con cierta frecuencia su glicemia. Como ven ustedes, cada vez en mayor medida, el registro cuidadoso de algunas mediciones permitirán confirmar la existencia de una enfermedad, con ello poder juzgar la gravedad de la misma y sobre todo indicar el tratamiento más adecuada para dicha enfermedad. Pero el dolor es la excepción en medicina; a pesar de que se piense que un niño tiene dolor, a menudo éste no es evaluado. No medir el dolor puede impedir tratarlo de la manera más adecuada, ya que si no es medible es muy fácil ignorarlo. Por lo tanto diremos que es necesario e importante medir el dolor para apreciar si existe la necesidad de intervenir y aun para evaluar la eficacia del tratamiento instituido o indicado.
La evaluación del dolor ha sido un tema difícil por las características propias lo que ha llevado a la producción de múltiples herramientas de medición del dolor en neonatos, preescolares y escolares. La mayoría de las escalas analógicas, son imprácticas, complicadas y consumen mucho tiempo para su aplicación en la práctica clínica. En éstas escalas, se implican factores: COGNITIVOS, FISIOLOGICOS, SENSORIALES, CONDUCTUALES, AFECTIVOS, SOCIOCULTURALES Y AMBIENTALES. El buen juicio del Staff médico incluye todos esos factores para la evaluación y tratamiento adecuado del dolor, INDIVIDUALIZANDO su manejo y tratamiento. Estas escalas analógicas, la gran mayoría de ellas visuales están formadas por una línea vertical u horizontal que va de la ausencia de dolor en uno de los extremos, al dolor intenso en el otro, con puntos fijos señalados con una palabra o un dibujo. Se le pide al niño que indique sobre esa línea dónde sitúa su dolor, es decir, cuál es el grado de sufrimiento. La desventaja de ellas, es que están validadas, para niños a partir de los 7 años, aproximadamente. En este artículo mostramos algunas de estas escalas. Los termómetros del dolor son escalas verticales de evaluación numérica que van de 0 a 10 o de 0 100, y están superpuestos a escalas analógicas visuales. Siempre que hay foros sobre el dolor en pediatría, se sugiere que debería adoptarse una metodología común a todas las edades y a todas las escalas, como por ejemplo escalas que vayan todas del 0 a 10 o de 0 a 5, pero este sistema está tan sólo en fase inicial de su desarrollo. Sin embargo, esta evaluación del dolor no está generalizada actualmente, ni en las consultas ni en los hospitales, a pesar de los esfuerzos efectuados para mejorar la formación en este aspecto y para suprimir los obstáculos que se oponen a una buena utilización de los instrumentos de que se dispone en la actualidad. Los niños que sufren tienen derecho al mejor tratamiento posible y la evaluación del dolor es la primera etapa de este proceso.
Tipos de evaluación del dolor.
Es necesario saber que a partir de las 24 semanas de gestación se puede considerar que el desarrollo de las vías nociceptivas del feto está casi terminado. Sólo ha de proseguir la mielinización hacia la corteza y el tálamo, que se completa a las 30 semanas. En el prematuro es mucho más difícil de reconocer cuando tiene dolor, ya que sus capacidades de expresión son muy limitadas y esto es proporcional a la inmadurez, se ha de observar una serie de signos sútiles, como serian agitación, crispación, pliegues de la frente, taquicardia sin explicación, o por lo contrario, atonía psicomotora, bradicardia brusca y sin explicación, posición antálgica, dificultad para entrar en relación por medio de la voz o la mirada, etc. Estos signos están dispuestos en escalas debidamente validadas. Pero no cabe la menor duda, que como quiera que sea, en la práctica se debe de considerar que todas las patologías y todos los actos terapéuticos dolorosos para el adulto lo son también para el recién nacido y lo mismo lo será para el prematuro a pesar de ser inmaduro.
Pero lamentablemente, a menudo no se evalúa el dolor, a pesar de que existen escalas simples y fáciles de utilizar, como lo describen Patrick J. McGrath y G. Allen Finley, de los departamentos de Psicología y Anestesia de la Universidad Dalhousie, Halifax, Nova Scotia, Canadá, quienes exponen los métodos de evaluación objetiva del dolor en el lactante y el niño pequeño. Entre los mensajes que nos deja esta revisión se encuentra la idea de que la medición del dolor es importante, ya que constituye el desencadenante para tratarlo, y que su tratamiento posee efectos benéficos que van mucho más allá del bienestar que el paciente busca al consultarnos para que le mitiguemos o quitemos su dolor.
Algunos médicos opinarán que la evaluación del dolor es subjetivo, el dolor no puede medirse directamente. Se han desarrollado tres tipos de medidas, como son: 1) la auto-evaluación: lo que el niño dice: los que se presentan aquí tienen un buen nivel de fiabilidad y de validez. El método de las “fichas” (Poker Chip Tool) puede ser utilizado en niños a partir de los 4-5 años. El niño dispone de cuatro fichas rojas. La escala se basa en la respuesta del niño a la pregunta de cuántas fichas de dolor experimenta. Su fiabilidad y su validez están bien establecidas. 2) las medidas de comportamiento; lo que el niño hace en respuesta al dolor: la escala facial del dolor (Faces Pain Scale) utiliza dibujos de la cara (Fig. 1). Esta escala se ha desarrollado en Australia en el Prince of Wales Children’s Hospital de Sydney. A los niños se les pide, al mostrarles la escala, que elijan la cara que más representa lo que ellos sienten. Esta escala fue desarrollada a partir de dibujos realizados por niños sobre el dolor y a partir del trabajo de Grunau y Craig, que describe las respuestas faciales de los niños al dolor. Estas escalas mímicas pueden ser utilizadas de manera habitual en niños de más de 5 años. La Oucher Scale (o escala de los “¡Ay!”), desarrollada por Judy Beyer y cols., utiliza fotografías de rostros de niños y se ha diseñado para medir la intensidad del dolor en niños de entre 3 y 12 años de edad. Con respecto al análisis de los comportamientos, estos permiten la evaluación de modificaciones fugaces del rostro o la aparición de signos localizados, como muecas, o rigidez del tórax, bajo el efecto del dolor, y valorar las modificaciones más globales, que afectan, por ejemplo, al comportamiento alimentario o al sueño. La escala del dolor CHEOPS (Children’s Hospital of Eastern Notario Pain Scale) es una escala del dolor postoperatorio. Tiene en cuenta seis componentes del comportamiento: llanto, respuesta facial, lenguaje del niño, movimientos del torso, tocamiento de la herida y movimiento de las piernas. En la actualidad solo se utiliza para evaluar los dolores breves, especialmente los provocados por técnicas invasivas. La Parents’ Postoperative Pain Scale o escala parenteral del dolor postoperatorio ha sido desarrollada con la idea de conocer qué elementos del comportamiento de su hijo tenían en cuenta los padres para evaluar el sufrimiento tras una intervención quirúrgica. El método de medición basado en el sistema de codificación de los movimientos de la cara (Facial Actino Coding) que ha sido desarrollada por Ekman y cols. Es un método muy interesante de evaluación del dolor en el niño. En los últimos años, Craig y cols han precisado su utilización en el RN. El Neonatal Facial Coding System tiene en cuenta nueve elementos para la puntuación de los dolores en el RN: abombamiento de las cejas, cerrar los ojos con fuerza, pliegue nasolabial, abertura de los labios, estiramiento de la boca (vertical y horizontal), hacer pucheros con la boca, contracción de la lengua y temblores del mentón. Se ha desarrollado un sistema análogo, el Children’s Facial Actino Coding System para los niños de más de 2 años; y 3) las medidas biológicas: como reacciona el cuerpo del niño al dolor. Las medidas más utilizadas son las derivadas de la frecuencia cardiaca, pero se ha usado también la respiración, la transpiración, la saturación de oxígeno y el flujo sanguíneo cutáneo.
Pero la evaluación del dolor asocia muy frecuentemente dos o más de estos métodos. Por ejemplo, auto-evaluación y análisis del comportamiento o análisis del comportamiento y medidas biológicas. Ningún tipo de medida es perfectamente adecuado por esta razón estas combinaciones tienen la ventaja de asociar lo mejor de estos métodos de aproximación. Un ejemplo es el Premature Infant Pain Profile, que asocia medidas fisiológicas (modificaciones del ritmo cardíaco y la saturación de oxígeno) y análisis del comportamiento (incluyen el comportamiento global del niño, el abombamiento de las cejas, el cierre de los ojos con fuerza y el pliegue nasolabial).
Población de riesgo.
Los recién nacidos, y en especial los que están enfermos, están amenazados por toda clase de sufrimiento y plantean grandes dificultades en cuanto a la evaluación de los dolores que experimentan.  
Memoria del dolor.
La memoria parecería localizarse predominantemente en el sistema límbico y en el diencéfalo(hipocampo, amígdala, núcleos talámicos anteriores y medio-dorsales y núcleos mamilares). Todos ellos están bien desarrollados anatómica y funcionalmente en el neonato. Pero debemos de reconocer, que la presencia o ausencia del recuerdo a las situaciones dolorosas en el período neonatal entraría en el terreno de lo anecdótico, lo filosófico o de lo psicoanalítico o de algún otro sitio conocido (¿?) o no conocido del psique del ser humano.
Pero eso si podremos decir al respecto, que muchas de las madres, nos mencionan o han mencionado la aparición de llanto al tocar los pies de sus niños que estuvieron internados en una UCIN (Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales), sugiriendo probablemente algún recuero de dolor de la punciones para su canalización o para examenes o toma de muestra en el talón. También algunos autores, como, Stang y Williamson han informado de la persistencia de un estado de ansiedad más prolongado en el RN circuncidado sin anestesia en comparación con los que fueron anestesiados.
Pero para cerrar este
Sistemas de evaluación del dolor por grupos de edad.
NEONATOS (0-1 mes) signos conductuales y fisiológicos de sufrimiento.
INFANTES (1 mes-3 años) Signos fisiológicos y conductuales de sufrimiento.
PREESCOLARES (3-7 años) signos fisiológicos y conductuales de sufrimiento más auto reporte verbal.
ESCOLARES (7 años en adelante) Auto reporte.
Es muy importante y necesario tener un método para la evaluación del dolor; ya que sin la evaluación del dolor, con frecuencia es imposible establecer si un tratamiento es eficaz, a menos que se produzca un efecto espectacular que lo elimine prácticamente. Calmar el dolor debe de formar parte de los objetivos de la calidad de la asistencia y su medición es necesaria para saber si se alcanzan o no los criterios de calidad.
METODOS ANALGESICOS COMUNES EN DOLOR AGUDO EN PEDIATRIA:
No cabe la menor duda, que la actuación que tenemos ante el dolor en pediatría ha sufrido una verdadera revolución en el curso de los últimos 10 a 15 años. Porqué esto ha cambiado en la práctica diaria y en la mentalidad de cada uno de nosotros profesionales de la salud, ya que ahora si se piensa y acepta que el niño tiene dolor y habitualmente lo tratamos o deberíamos tratarlo de la manera más correcta para cada uno de los grupos de edad en pediatría.
En esta parte del artículo trataremos de describir los métodos farmacológicos y no farmacológicos de este tratamiento.
Se han planteado diversos principios generales sobre el tratamiento del dolor en los niños. Y creemos que el aspecto preventivo es el más importante.
En estos momentos es inaceptable, tanto desde el punto de vista humano como farmacológico, esperar que una persona, en nuestro caso, un niño, sufra para así tratar el dolor, sabiendo que puede ser prevenido. Los que saben mucho respecto al dolor, dicen que se precisan dosis analgésicas menores para prevenir el dolor que para tratarlo, o sea, que la gran mayoría de los autores, deberíamos secundarlos, refieren que si sabemos que cierta intervención, estudio o circunstancia patológica; en la que se sabe que se producirá dolor, es necesario administrar analgésicos preventivamente sin esperar a que aparezca el dolor para aliviarlo. Todos los autores están de acuerdo, de que este principio ha llegado a ser la piedra angular del tratamiento para el dolor.
Dentro de los procedimientos no farmacológicos, para el tratamiento del dolor, y utilizándolos en forma simultanea con los farmacológicos están, la distracción, la estimulación eléctrica percutánea de los nervios, la hipnosis u otros métodos no medicamentosos que tienen algún efecto que favorece la acción de los analgésicos., que alivian el dolor, los que producen una analgesia en asociación y los que potencian. Para ser un repaso de todas las categorías existentes, tenemos: 1. Anestésicos locales que producen una anestesia para los exámenes y que son producidos por el pinchazo o piquete; 2. Bloqueo de nervios periféricos; 3. Analgésicos No Opioides como el paracetamol y los antiinflamatorios no esteroideos que alivian dolores leves o moderados; 4. Opioides que alivian los dolores intensos; 5. medicamentos hipnóticos-sedantes que disminuyen la ansiedad y provocan el sueño; y 6. por último, un gran número de tratamientos coadyuvantes que tienen un papel de potenciación de la eficacia de la analgesia o son eficaces en los dolores resistentes a los opioides, como pueden ser los de las neuropatías.  
Anestésicos locales ó tópicos EMLA (Eutectic Mixture Local Anesthesics):
Este tipo de medicamentos deben de ser utilizados en todos los exámenes para los cuales se requieren inyecciones. Se pueden utilizar una mezcla de anestésicos locales de fácil dilución en la que se asocia lidocaína y prilocaína en forma de crema, aplicada bajo un vendaje oclusivo, este preparado atraviesa la piel intacta pero necesita más o menos de 60 minutos para actuar, produciendo anestesia hasta una profundidad de 2 a 4 mm. La lidocaína puede ser administrada en inyección o por iontoforesis (este es el paso del fármaco través de la piel mediante una corriente eléctrica. La lidocaína inyectable provoca una sensación de quemazón y debe de ser “tamponada” con bicarbonato de sodio en una proporción de 9 a 1; por iontoforesis, la lidocaína tarda alrededor de 10 minutos en actuar y penetra la piel hasta una profundidad de alrededor de 8 mm. La ametocaina puede aplicarse localmente en forma de gel o de crema. Pero parece producir efectos indeseables. También existen asociaciones de medicamentos para ser utilizadas sobre las heridas abiertas, y esto con el fin de disminuir la cantidad de lidocaína que se va a inyectar para poder practicar la curación correspondiente. De estos se han hecho combinaciones, como son las llamadas TAC (tetracaína, adrenalina y cocaína), no se usa, por su costo y efectos secundarios obvios. Otras formulas que se usan como alternativa, de las más utilizadas es el LET (lidocaína, epinefrina y tetracaína); esta se utiliza humedeciendo con ella una gasa para ser colocada sobre la herida abierta, produce una anestesia notable y permite el tratamiento de la herida utilizando tan sólo un mínimo de lidocaína.
Bloqueo de Nervios Periféricos:
Este tipo de técnicas, es poco utilizadas en pediatría pero la mayoría de ellos son fáciles de efectuar y proveen una excelente analgesia. Teniendo la ventaja de ser un bloqueo individual sin el bloqueo autonómico o moto que se obtiene al efectuar bloqueo regional mayor. Las técnicas especificas para cada bloqueo, son descritas de manera adecuada en los textos de anestesia en ocasiones en una forma práctica para que el médico y en este caso el pediatra pera el manejo del dolor agudo en situaciones comunes de urgencia principalmente bloqueos en cara y miembros. Y como ejemplos tenemos: bloqueo del nervio ílio-hipogástrico e ílio-inguinal, nervio penile, bloqueo intercostal, nervio femoral, nervio ciático, troncular del tobillo, digitales, nervio cubital, nervios mediano y radial, el infraorbitario, mentoniano, supraorbital, etc, etc. 
Analgésicos no opioides:
En este grupo de medicamentos, están incluidos el paracetamol, que es el analgésico más ampliamente utilizado en Pediatría sin los efectos colaterales de los AINE, con actividad antiinflamatria mínima, disponible en diferentes presentaciones por diferentes vías, con dosis de 10 a 20 mg/kg/dosis tan frecuente como cada 4 horas y hasta 60 mg/kg/día que produce analgesia pero que tiene efectos antiinflamatorios limitados y los restantes están incluidos bajo el nombre de antiinflamatorios no esteroideos (AINE), estos tienen actividad antiinflamatoria mínima, disponible en diferentes presentaciones por diferentes vías. Como son: Ácido acetilsalicílico (10 a 15 mg/kg/dosis, tan frecuente como cada 4 horas); este medicamento inhibe la agregación plaquetaria; puede provocar hemorragia postoperatoria. Trisalicilato de colina y magnesio (25 mg/kg, cada 12 horas). Puede tener una actividad antiplaquetaria moderada; existe en forma líquida para darse vía oral. Ibuprofeno, existe en diferentes presentaciones y en nuestro país ya esta en suspensión oral, y su dosificación es de 10 mg/kg/dosis, cada 6 u 8 horas. Y también por vía oral el Naproxeno, el cuál se administra a razón de 5 mg/kg/dosis, cada 8 a 12 horas. Y por la vía parenteral y oral el Ketorolaco, que se administra a razón de 0.5 mg/kg/dosis y tan frecuente como cada 6 horas. Y por vía I.V. no debe de ser por más de 5 días. El metamizol, analgésico ampliamente difundido y utilizado en Latino-América, con excelente poder analgésico, antipirético, con una gran variedad de presentaciones para su uso en pediatría, con poca actividad antiinflamatoria, compartiendo con el paracetamol y el resto de los AINES, el llamado “efecto techo”, en la actividad analgésica, la dosis es de 10 mg/kg/dosis y hasta de 50 mg/kg/día.
Opioides:
Estos medicamentos son los de elección para los dolores de moderados a severos. Son las drogas que más frecuentemente se prescriben en niños con dolor agudo severo. Históricamente los opioides han sido sub-utilizados en niños, a menudo basados en el desconocimiento y falta de entrenamiento para su manejo. Existen muchos “tabúes” con respecto a su uso en general, lo que ha ocasionado resistencia apara ofrecerlos a los pacientes con dolor agudo y crónico lo que sería el beneficio de una terapia adecuada Las indicaciones de Por Razón Necesaria (PRN) se ha interpretado como lo menos frecuentemente posible, lo que nos ha llevado a un mal tratamiento del dolor. Se conocen desde hace mucho tiempo por su eficacia y la seguridad en su empleo en los niños. La codeína y la oxicodona se usan para los dolores de moderada intensidad y la morfina y la mayor parte de los análogos de síntesis, como la meperidina y el fentanilo, para los dolores de gran intensidad. Este tipo de medicamentos pueden ser utilizados sin riesgo en niños. En los menores de 6 meses, las dosis deben de ser de un tercio (1/3) o un cuarto (1/4) de la dosis por kilogramo de peso. Con la utilización de la morfina en especial, en neonatos se recomienda por infusión continúa en dosis de 10 a 15 mcgr/kg/hora en los niños con ventilación espontánea, en los RN intubados, se recomienda a dosis de 20 a 25 mcgr/kg/hora con un promedio de infusión de 20 mcgr/hora producirá analgesia adecuada en la mayoría de los niños. Se requiere de un promedio e concentración de 65 Ng/ml. Para producir analgesia en niños. La dosis adecuada es la que quita el dolor. Su administración puede ser por vía oral, intravenosa, intramuscular, subcutánea, rectal, transmucosa o percutánea. Pueden usarse a infusión continua. Sus efectos indeseables, son: prurito, estreñimiento y depresión respiratoria. Esta última muy rara pero debe de esta prevenido y equipado por las dudas.
La Morfina, para los mayores de 6 meses, bolos de 0.02 a 0.05 mg/kg I.V., 0.5 mg/kg V.O. ó 0.1 a 0.2 mg/kg I.M. (esta última vía de administración no es muy recomendada en pediatría). Para las dosis de infusión continua 0.01 a 0.04 mg/kg/hora (10 a 40 microgr/kg/hora)
La Codeína, esta disponible por V.O. a dosis de 0.5 a 1 mg/kg cada 4 horas.
La Meperidina, para niños de más de 6 meses, con 0.2 a 0.5 mg/kg I.V. Para infusión continua a 0.1 a 04 mg/kg/hora y la Vía I.M. 1 a 1.5 mg/kg cada 3 o cada 4 horas (no muy recomendada esta vía para los niños).
Fentanyl, las dosis simples I.V. de 1 a 2 mcg/kg y para infusión 0.5 a 2 mcgr/kg/hora.
Dextropropoxifeno, por V.O. 1 a 2 mg/kg administrado cada 4 o cada 6 horas.
Buprenorfina de 3 a 5 mcgr/kg por vía sub-cutánea, sub-lingual, I.V. ó I.M. cada 6 horas. Su efecto “techo”
Nalbufina, su utilización a razón de 50 a 300 mcgr/kg/dosis cada 4 horas I.V. y para infusión de 0.02 a 0.05 mcgr/kg/hora.
Sedantes e hipnóticos ó Co-analgésicos:
Este tipo de medicamentos no proporcionan ninguna analgesia pero son ansiolíticos, inducen el sueño, favorecen la cooperación en intervenciones no dolorosas y, en asociación con opioides, permiten inducir una sedación conciente. Contraindicaciones para la sedación: Estómago lleno (alimento sólido hace menos de 8 horas, líquidos claros con 4 a 6 horas), alteración de la función respiratoria o del nivel de conciencia. Cuidados de los pacientes sedados: Checar las constantes vitales, durante la intervención: Presión arterial, Pulsioximetría, ECG, Exploración física. Durante la intervención, todas las anteriores, más: constantes vitales (Permeabilidad de las vías aéreas, pulso, nivel de conciencia: lenguaje, sentarse sin ayuda, deambulación. Tener una vía permeable ó I.V.: con soluciones parenterales. Tener lo necesario para las vías aéreas: succión, oxígeno, sistema de administración de oxígeno, equipo de intubación (cánulas orofaringeas, bolsa/mascarillas, laringoscopio, pilas, tubos endotraqueales, fijadores, etc.) y los fármacos de urgencia, que no deben de faltar: Adrenalina, Atropina, Lidocaína, Glucosa, Bretilio (, Naloxona, Flumacenil). Son diferentes tipos de drogas que pueden ser utilizadas, para modificar o aumentar el efecto de los analgésicos simples. No existe la menor duda que la ansiedad y la depresión pueden exacerbar el dolor y hacer más difícil su tratamiento con los analgésicos más suaves. Sus efectos indeseables depresor respiratorio. El hidrato de cloral aún muy utilizado, el riesgo es la dosis respuesta y es usado por dentistas, para práctica algunos estudios de gabinete: Resonancia Magnética (RM) o la Tomografía Computarizada (TAC); Las dosis recomendadas, van de 25 a 100 mg/kg/dosis VO ó por vía rectal (VR); dosis máxima permitida 2 gramos. Las Benzodiazepinas (Diazepam: 0.15 – 0.3 mg/kg/dosis VO, 0.05 a 0.1 mg/kg/dosis I.V., la vía IM es ineficaz y muy dolorosa; Lorazepam: 0.05 mg/kg/dosis IM ó IV. Son muy utilizadas en el manejo del dolor agudo; son potentes amnésicos, anticonvulsivantes, sedantes, hipnóticos y relajantes el músculo esquelético. Cuando se administran junto con los opiáceos las dosis deben de ser menores. Los antidepresivos triciclicos y anticonvulsivantes son más utilizados para el manejo del dolor crónico. El midazolam es un hipnótico de elección para intervenciones dolorosas que requieren una sedación conciente. Y puede ser utilizado iniciando con dosis de 0.05 a 0.08 mg/kg/dosis por vía intravenosa (I.V.) ó por vía oral (V.O.) y VR a razón de 0.5 mg/kg de preferencia unos 30 minutos antes de levar cabo algún procedimiento en donde se  requiera de sedación. Por vía intranasal e puede dar a 0.2 – 0.3 mg/kg. Pero si se requiere un inicio de acción más rápido o si se rehúsa la V.O. puede emplease la vía rectal (V.R.) a 0.75 hasta 1 mg/kg esta es otra alternativa para su uso; la dosis máxima es de: 2.5 mg). Barbitúricos: estos deprimen globalmente el SNC (sistema nervioso central), produciendo sedación para anestesia general. No son analgésicos; pentobarbitúricos:
Debemos de estar convencidos de que el tratamiento para el dolor no debe provocar sufrimiento por sí mismo, sobre todo en lo que se refiere a su administración. Las vías de administración intramuscular, rectal o intranasal sólo deben de utilizarse en ausencia de otras posibilidades, ya que se corre el riesgo de que el niño no se queje, ni manifieste que tiene dolor por miedo a la administración de medicamentos por vía parenteral.
La gran mayoría de los autores, también están de acuerdo, que la participación de los padres, en las decisiones del tratamiento de su hijo, ya que ellos más que nadie conocen sus reacciones del niño ante el dolor.
Existen en el mercado una gran variedad de medicamentos y de ellos podemos mencionar a los que tienen propiedades analgésicas intrínsecas, es decir, que alivian el dolor, los que producen una analgesia en asociación y los que la potencian.
Los analgésicos simples son utilizados en la mayoría de los eventos de dolor agudo y en algunas formas de dolor crónico, se pueden utilizar como analgésicos únicos para dolor de baja intensidad o combinados con otros analgésicos para dolores más severos.
Adyuvantes o Co adyuvantes:
Estos son productos, que están totalmente desprovistos de propiedades analgésicas intrínsecas pero que pueden potenciar una analgesia atenuando ciertos síntomas, especialmente la sedación, y/o disminuir el dolor resistente a los opioides. Algunos antiepilépticos como la carbamacepina y la gabapentina, son las que forman parte de este grupo. Y se sabe que alivian los dolores de las neuropatías que son frecuentemente resistentes a los opioides. Alguno estimulantes como el metilfenidato, que puede disminuir la sedación debida a los opioides y parece tener un efecto antidepresor en los niños que cursan con una enfermedad grave. Los antidepresivos, como la nortriptinina y la aminiprtrilina, pueden aliviar también los dolores de las neuropatías y los dolores simpáticos.
Efectos No Farmacológicos:
Este es un recurso muy útil para el tratamiento del dolor y en especial para los enfermos crónicos. Los métodos no farmacológicos son, ante todo, psicológicos y tiene como principal objetivo ayudar al niño. Aquí estarían incluidas las técnicas físicas, que también son importantes y están destinadas a atenuar el sufrimiento e incluyen la aplicación local del calor y de frío, los masajes y la estimulación eléctrica percutánea de los nervios.
Las estrategias psicológicas: En general los niños responden muy bien a este tipo de métodos, ya que son imaginativos, influenciables y confiados. Y de ellos tenemos a la preparación, esta parte comprende dos aspectos: una la descripción de lo que se le va hacer, adoptado de acuerdo al grado de madurez de cada niño, y la otra, sería una descripción sensorial de lo que el niño va a percibir. Además de la edad, se deben de tomar en cuenta la personalidad y el carácter de cada niño. La presencia de los padres, antes lo adecuado era que los padres estuvieran fuera. Pero algunas de las publicaciones actuales, demuestran que, por el contrario, l implicación de los padres como una especie de “preparadores” procura una mayor confianza en el niño. Otro método es el de la distracción e hipnosis, estos métodos comprenden diversas técnicas de respiración: respiraciones profundas, soplar en una boquilla. Otros métodos de distracción es el de contarle un cuento o ver juntos un libro, decirle que se imagine, algún lugar en donde este seguro. Puede permitírsele unos audífonos y que oiga música. La hipnosis, es una extensión de la imaginación visual y consiste en hacer participar activamente al niño en una fantasía. Otro enfoque es la sugestión, mencionándole que apagaremos el botón del dolor. Repeticiones y autocontrol, aquí se le enseña al niño con un video el método médico y después pedirle que lo practique en un muñeco de peluche.
Las estrategias físicas: tienen como fin, el alivio del dolor que actúan básicamente en el asta posterior de la médula. Con la administración de estímulos no dolorosos como el frío, el calor o las vibraciones que pueden ser utilizadas para aliviar el dolor. La estimulación eléctrica percutánea de lo nervios actúa de la siguiente manera: en caso de dolor localizado.
Una recomendación muy importante, y de la cuál no se nos ocurre pensar en ningún momento que sea importante; y es que los procedimientos médicos y las tomas de muestras o la colocación de sondas o catéteres, deben de hacerse fuera de la habitación del niño enfermo o al que se le va a practicar alguna intervención o se le hospitaliza para tratamiento médico; y así su habitación será para él como un refugio en donde no sentirá dolor.
Podremos concluir al respecto y es que las técnicas farmacológicas no farmacológicas deben de ser utilizadas simultáneamente. Debemos utilizar anestésicos locales para todos y cada uno de los procedimientos que sabemos pueden despertar algún grado de dolor.
 El uso de Analgésicos en el Recién Nacido: 
Es muy importante mencionar, que desde hace algunos años se ha aceptado universalmente el uso de analgésicos en cualquier procedimiento, que se practique al Recién Nacido (RN), y que le genere dolor,  este tipo de recursos debe estar encaminado a disminuir el sufrimiento innecesario. 
Hasta hace poco tiempo existía poca información escrita al respecto, ya que se pensaba, en forma generalizada, de que los RN no experimentaban dolor, y que si lo sentían era de menor intensidad, ya que su falta de madurez neurológica, caracterizada, por una menor mielinización, eso daba como resultado, una menor percepción al dolor?. 
La gran mayoría de los autores menciona, que la administración de analgésicos, y en especial en esta etapa de la vida, tiene sus limitantes, ya que el paciente no es capaz de comunicar si efectivamente sufre dolor o si se logró o no algún alivio después de administrada la dosis del medicamento elegido. No olvidemos preguntarnos: ¿cómo?¿, ¿Qué tipo? y ¿qué cantidad? del analgésico seleccionado debe administrarse. 
Lo que sí se ha visto, a parte de la respuesta fisiológica y de conducta, que pueden apreciarse en el lactante, se ha interrogado a los padres de estos niños y a las enfermeras que cuidan estos niños, han coincidido que estos niños efectivamente sufren de dolor después de algún procedimiento médico-quirúrgico o en el postoperatorio inmediato, y estas gentes han mencionado que los síntomas y signos suelen ser totalmente diferentes de lo que pueden presentar, cuando tienen algún otro estímulo desagradable, como podría ser al frío, enojo, hambre, etc. 
Los síntomas que se describen son muy variados e inespecíficos, entre ellos se señalan: músculos tensos, fascies de “dolor ó agonía”, flexión de las extremidades inferiores, un llanto especial o “ peculiar”, movimientos de la cabeza de un lado a otro, etc. En otras palabras, la interpretación a la respuesta de los cambios de conducta, recomiendan observar características y duración del llanto, expresión facial, seguimiento visual, movimientos corporales y tiempo de respuesta a estímulos.  
También se han mencionado los signos asociados, que dicho sea de paso no necesariamente son orientadores; se estima que ante un dolor persistente, sobre todo postoperatorio, la frecuencia respiratoria, la frecuencia cardiaca o la tensión arterial, pueden permanecer sin cambios anormales, aunque se ha visto un incremento importante, que se debe a una agudización súbita de dolor. 
Entonces concluiremos, diciendo que es necesario administrar algún analgésico (narcótico o no narcótico), además calcular la dosis y la frecuencia en la que este medicamento debe de administrarse. Por supuesto que esto no es una decisión fácil, sobre todo por los medicamentos que contengan narcóticos, ya que a esta edad es difícil predecir sus efectos secundarios, en donde como Ustedes saben esta incluida la depresión respiratoria o la posibilidad de adicción a futuro. Sin olvidar que las dosis, están basadas en extrapolaciones del uso de estos medicamentos en sujetos de mayor edad y por supuesto peso. 
El uso de otros analgésico no narcóticos suelen regularmente, hacer surgir dudas muy lógicas sobre su efectividad y con los mismos inconvenientes, que se mencionan con respecto a su dosificación. 
Existen, algunos esquemas, que nos podrían orientar hacia la evaluación del dolor en los lactantes, como lo es una escala de auto-información, como por ejemplo el diagrama de “caras” de la figura siguiente: 
(Figura 1)
Otro esquema que se ha utilizado, para niños de edad preescolar y escolar y poder controlar la respuesta fisiológica y de conducta como en los casos anteriores. Usando la escala de auto-información como la “Análoga lineal”, como lo muestra la siguiente figura. 
(Figura 2)
Fármacos que se utilizan, como tratamiento para el dolor:
a) Anti-inflamatorios no esteroideos (AINE).
Acetaminofen 10 a 15 mg/kg Vía Oral c/4 hs.
Aspirina (AAS) 10 a 15 mg/kg Vía Oral c/4 hs.
Ibuprofeno (100 mg/5 ml.) 03 a 08 mg/kg Vía Oral c/6 – 8 hs.
 b) Opiáceos.
Con estos medicamentos es muy importante el control cardiovascular.
Morfina 0.05-0.1 mg/kg IV c/2-4 hs.
            0.02-0.05 mg/kg/h IV continua.
0.1-0.15 mg/kg IM/SC c/3-4 hs.
0.1-0.2   mg/kg VO c/4-6 hs.
Fentanil 0.001-0.002 mg/kg IV c/1-2 hs.
  Meperidina 0.8-1 mg/kg IV c/2 hs.
0.8-1 mg/kg IM/SC c/3-4 hs.
Codeina 0.5-1.2 mg/kg VO c/4 hs.
Metadona 0.1-0.2 mg/kg IV/VO c/4-12 hs.
 
c) Anestésicos locales.
Estos medicamentos deben de ser contraindicados en lugares con infección,
Enfermedad axonal degenerativa y alteraciones de la coagulación.
Lidocaína (0.5-2%) 7 – 10* mg/kg**
Bupivacaina (0.25 – 0.5%) 3 - 5* mg/kg**
Cocaína 0.2 – 2  mg/kg
* Las dosis más altas sólo se recomiendan cuando se usan con epinefrina.
**Para bloqueo del nervio digital o para la circuncisión.
Dosis: Bupivacaina 1-3 ml. al 0.25% ó Lidocaina (1%) en RN desde 0.8 ml.
No usar soluciones que contengan epinefrina. 
No olvidemos por ningún motivo, hacer una evaluación cardio-pulmonar constante y efectiva, con la presencia de personal capacitado para cualquier emergencia, hacer una evaluación durante el procedimiento y después de él, es necesario tener en forma constante una vía permeable para el paso de soluciones o medicamentos de requerirse. Contar con una Unidad móvil de emergencia o sea el famoso carrito o equipo “rojo”. No olvidemos los fármacos que deben de estar disponibles: epinefrina, bicarbonato de sodio, atropina, lidocaina, bretylium, glucosa, naloxona y fisiostigmina.
Por último mencionaremos algunas Creencias, prácticas y ética, todavía por supuesto refiriéndonos al dolor: Primum non nocere. Primero, no perjudicar. Estos conceptos fueron escritos y recopilados por Marcia Levetown, del departamento de pediatría, de la Universidad de Texas Medical Branch at Galveston, Galveston, 77555 Texas, Estados Unidos. Mitos y realidad: durante muchos años, las deficiencias en el tratamiento del dolor se justificaron por una serie de ideas preconcebidas: 1) el lactante o el niño no nota el dolor; éstos están simplemente angustiados por las citaciones que pueden parecer dolorosas; 2) el dolor, si es que lo notan, no-queda memorizado; 3) el dolor, como es subjetivo, no es cuantificable; 4) la administración de opioides predispone al niño a la adicción; 5) el riesgo de depresión respiratoria sobrepasa a los beneficios que proporciona el alivio del dolor; 6) la administración de medicamentos analgésicos es dolorosa; y 7) los gastos y esfuerzos requeridos para aliviar el dolor no están justificados por los resultados obtenidos. Pero, las investigaciones, cada día más numerosas, que se han llevado a cabo hace más de 10 años, han demostrado que los niños tienen capacidad orgánica para notar el dolor desde la semana 20 de la gestación. Por lo tanto, el feto, el RN y el lactante pequeño tienen una transmisión de las señales nociceptivas superior a l de los lactantes mayores, niños y adultos. Adicción tolerancia: dicen los investigadores, que l concepto de adicción es, en general, mal comprendido por los médicos. Pero nada justifica el temor a que un niño pueda llegar a ser adicto a los opioides.
Los opioides se han administrado tradicionalmente por vía I.M.; pero esta práctica no tiene ninguna justificación y debería de abandonarse esta técnica por muchas razones. La absorción del producto inyectado por esta vía, es irregular, y esto nos lleva a veces a accidentes por sobre-dosificación; además el dolor provocado por la inyección puede ser suficientemente desagradable como para hacer que el niño rechace el tratamiento. Los administrados por vía oral son mejores, pero tardan mas en hacer el efecto esperado y deben de darse en dosis más frecuentes. Actitudes y costos: En una revisión reciente, se describían los procedimientos de técnicas invasivas y dolorosas practicadas a los RN en las unidades de cuidados intensivos (UCIN), se demuestra que incluso para las técnicas de uso habitual y que son verdaderamente dolorosas, los médicos clínicos que podrían evitarlo no hacen prácticamente nada para prevenir o calmar el dolor. Otros artículos señalan las mismas carencias en su análisis del comportamiento de los médicos en relación al dolor provocado por la circuncisión, las punciones lumbares y, de una manera general, para los cuidados postoperatorios. Pero vale la pena decir, de que, ya ha sido aceptado por una buena cantidad de médicos, que en la práctica de la circuncisión, que sé hacia sin ninguna analgesia; ahora se sabe y sé práctica, el método de anestesia local más eficaz, la anestesia local circular en la base del pene, que puede realizarse en 7 minutos, y esto no cuesta nada y no necesita ninguna vigilancia posoperatoria. Pero también ocurre lo mismo cuando se vacuna habitualmente a los niños sin haberles dado paracetamol una hora antes; y los que es más les tienen prohibido a sus madres que les den algo para el dolor, porqué “interfiere” en la efectividad de la vacuna administrada momentos antes. Sabemos que esto es de los más aberrante. Tampoco se les dice que el hielo, que es fácil de obtener, rara vez se utiliza para prevenir el dolor. Pero sino lo sabemos tampoco nos preocupemos mucho, ya que los países “ricos” tampoco lo hacen. Tampoco al canalizarlos o puncionarlos, se realizan estos en presencia de los padres, sin dar ninguna explicación y mucho menos con la aplicación de anestésicos locales o tópicos. Los profesionales de la medicina no ejercen la suficiente presión sobre las autoridades administrativas para que se acepten las indicaciones pediátricas de los tratamientos para el dolor.
Las preguntas, que siempre quedan en el aire:
¿Cuáles podrían ser las razones que conducen a los médicos clínicos, realmente llenos de compasión por los enfermos, a ignorar sus sufrimientos?
¿Existen justificaciones éticas para seguir con las prácticas actuales?
¿Existen presiones legales, económicas o de otra naturaleza que se opongan a un tratamiento adecuado y racional del dolor?
¿Qué obligaciones morales exigen bordar correctamente este problema y en concreto actualizar los conocimientos y habilidades al respecto?
¿Habría un medio de modificar eficazmente estas actitudes tan arraigadas?
Finalmente, ¿podría el público conocer sus derechos en cuanto el tratamiento del dolor de sus hijos?
Recomendaciones finales:
Sabemos que no es fácil esta al corriente de los avances en todos los terrenos pero debemos tomar en cuenta que algunos aspectos son de mayor trascendencia.
Todo profesional que pueda provocar o tratar dolores que tenga un impacto significativo en la calidad de la vida debería considerar como obligación profesional la actualización de sus conocimientos para ayudar a mitigar o quitar el dolor.
Los médicos pediatras no tienen necesidad de tener todos los conocimientos sobre los analgésicos postoperatorios, pero si saber todo lo más y lo último sobre la analgesia para la aplicación de las vacunas, la circuncisión y las punciones venosas y lumbares.
Imagínense, que a los padres de nuestros pequeños pacientes les damos la noticia, que ya no verán sufrir a sus hijos, con la aplicación de las vacunas, porque ya les aplicamos algún tipo de analgesia local o tópica.
Imagínense, de la buena opinión que se tendría de los médicos y en especial de los pediatras, que saben ayudar a sus pacientes en los momentos de gran angustia.
Imagínense, que todos los profesionales de la salud están convencidos de la importancia de tratar el dolor y que tienen los conocimientos necesarios y suficientes para prevenir y ofrecer el mejor tratamiento para evitar el dolor. 

Bibliografía:
Jonson, K.B. MD: The Harriet Lane Handbook.13a. Mosby/Doyma Libros. México DF. 1995. Cap. 27 Dolor y sedación. pp: 571 – 578
Fanaroff, Avroy A., Martin, Richard J., Merkatz, Irwin R.: Behrman enfermedades del feto y del recién nacido. 3ra. ed. Editorial Médica Panamericana. Buenos Aires. 1985 Cap. 21 Desarrollo sensoriomotor del recién nacido prematuro. pp: 408-430
Coatantiec, Y., Kieffer, F., Magny, J. F. et Voyer, M.: Niño Prematuro III. Encycl Méd Chir (Elsevier, París-Francia), Pediatría, 4-002-S-30, 1996, 21 páginas.
Gamboa-Marruffo, JD: Dolor, cefalea y cianosis. En: Semiología de los signos y síntomas del niño grave. Urgencias en pediatría. 3ra. ed. México, D.F. Ediciones Médicas del Hospital Infantil de México. 1982: 19 – 25.

 

 
   
           
 

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Martes, 24 de Abril de 2007