DIARREA

La diarrea puede llevar al niño a la deshidratación y que, al igual que otros síntomas, indica la presencia de algún problema subyacente como por ejemplo: infecciones virales, bacterianas o parasitarias del tracto gastrointestinal o infecciones extraintestinales (tales como: otitis, neumonía o infecciones urinarias), intoxicaciones o intolerancias alimentarias, medicamentosas o químicas. 

La diarrea además de interpretarse como una manifestación de alguna enfermedad, puede entenderse como un mecanismo de defensa corporal por medio del cual el cuerpo humano aumenta el número de evacuaciones para tratar de "desembarazarse" de algo que lo molesta y de esa manera disminuir las consecuencias que pudiera ocasionar. 

En ocasiones los efectos son muy importantes o los mecanismos de defensa se exageran, y las pérdidas de líquido que sufre el niño lo llevan a la deshidratación es decir, a un desbalance entre la cantidad de líquidos que ingiere y la cantidad de líquidos que elimina por las heces. 

Se reconoce la deshidratación por algunas características como: fontanela (mollera) deprimida, boca seca, saliva espesa y escasa, ausencia de lágrimas, piel seca y pastosa, disminución de la cantidad y color oscuro de la orina. 

Los casos de deshidratación moderada requerirán de rehidratación por vías oral o endovenosa urgente y muchos serán hospitalizados para poder cumplir tratamiento. Los casos de deshidratación severa deberán ser hospitalizados siempre. 

Es frecuente que los gérmenes o los antibióticos que se utilizan para eliminarlos produzcan alteraciones de la flora intestinal y/o deficiencia de la enzima que desdobla el azúcar de la leche (Lactasa). Estos casos persisten con diarrea a pesar del tratamiento específico y además presentan dolores intestinales, exagerada producción de gases y mala absorción de la leche. 

La manera más precisa para conocer la causa de la diarrea es practicar un examen de heces simple en fresco, enviando la muestra al laboratorio a la brevedad, de manera de obtener los resultados el mismo día. En algunas ocasiones se requiere practicar cultivos y otros exámenes especiales. 

Al igual que con otros síntomas, el manejo de la diarrea se basa en el tratamiento de la causa que la origina y evitar la deshidratación, aumentando la ingesta de líquidos apropiados para reponer las pérdidas. 

TRATAMIENTO GENERAL: 

1) Rehidratación: 

Para reponer los volúmenes de líquido y minerales que el niño pierde con cada evacuación, se utilizan los sueros de rehidratación. La composición de estos sueros resulta adecuada para reponer las pérdidas, sin aumentar la carga sobre el intestino y podrán ser administrados a razón de dos onzas por cada evacuación diarreica. 

2) Alimentación: 

Existen muchos mitos erróneos relativos a la alimentación del niño con diarrea, como por ejemplo que el agua de arroz la evita o que hay que eliminar la leche, manteniéndolo únicamente con sueros. Lo cierto es que no debe suspender la lactancia y habrá que alimentarlo con su dieta normal.

3) Fermentos Lácticos: 

La administración de Lactobacilos acidófilos vivos de origen humano disminuye la frecuencia de la diarrea y acorta la duración de la enfermedad aguda, en especial cuando la infección es producida por Rotavirus. Estos fermentos se podrán administrar a razón de un sobre, mezclado con un poco de agua o de jugos no azucarados, dos veces al día, mientras dure la diarrea. 

TRATAMIENTO ESPECIFICO: 

Una vez que se conozca la causa de la diarrea, se deberá iniciar el tratamiento apropiado para eliminarla, sin embargo, habrá que consultar al pediatra antes de suministrar cualquier medicamento. Las diarreas virales no requieren tratamiento específico alguno, solamente las medidas generales, en cambio, las infecciones bacterianas mejorarán rápidamente con tratamiento a base de antibióticos. Los casos de infestación parasitaria se tratan con medicamentos antiparasitarios. 

CONSEJOS: 

  1. Si su niño recibe leche materna no suspenda la lactancia ya que la leche materna contiene anticuerpos y sustancias antimicrobianas que contribuyen a que el niño se recupere más rápidamente.
  2. Puede seguir ofreciéndole la misma fórmula láctea que recibía antes de enfermar.
  3. Procure no ofrecerle alimentos que contengan azúcares, incluyendo gelatinas comerciales, refrescos, gatorade o "chucherías".
  4. Suministre el suero de rehidratación tal como viene preparado, sin agregarle azúcar ni otros ingredientes. 
  5. Ofrezca al niño dos onzas de suero después de cada evacuación.
  6. En las diarreas de larga evolución, especialmente cuando exista intolerancia al azúcar de la leche, se le podrá ofrecer fórmulas lácteas sin lactosa.
  7. Los casos debidos a intolerancia a la lactosa mejorarán cambiando a una fórmula sin lactosa y los debidos a intolerancia a la proteína de la leche de vaca se podrán beneficiar del cambio a una fórmula a base de Soya. Estas fórmulas deberán prepararse siguiendo las instrucciones impresas en sus respectivas latas.

 

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Martes, 30 de Enero de 2007